En esta segunda parte del debate del juicio oral se presentó a testificar el hermano mayor de Jessica y un amigo de la victima, este último confirmó que conocía al imputado llamado Diego «N».

Betty Valdés / Notiunión

Morelia, Michoacán a 23 de junio del 2022.- A un año y nueve meses del feminicidio de Jessica González Villaseñor, esta tarde en punto de las 13:32 horas dio inicio la segunda parte del juicio oral sobre el feminicidio de Jessica González donde la Fiscalía General del Estado de Michoacán (FGE) presentó a dos testigos mas en la sala de oralidad número 16 del Juzgado Oral anexo al CERESO «David Franco Rodríguez» en la ciudad de Morelia, lugar donde el hermano mayor de la victima y un amigo de Jessica y del imputado Diego «N» testificaron ante el juez con la finalidad de que se esclarezcan los hechos y se dicte sentencia a quien resulte culpable.

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Crónica de la continuidad del debate del juicio oral.

Eran las 13:32 horas cuando el juez Ariel Montoya dio por iniciada la audiencia. A la sala de oralidad número 16 ingresó el imputado de nombre Diego Urik custodiado por dos guardias procesales, quienes tomaban de ambos brazos al presunto feminicida, el cual vestía ropa deportiva de marcas reconocidas y de color blanco. Playera blanca con detalles en negro, pants blanco de la marca Adidas con líneas negras a los costados, tenis negros con detalles blancos de la marca Nike y un cubrebocas desechable de color azul fue como Diego se presentó este día.

Al inicio se presentaron quienes harían uso de la voz entre los que se destaca a la ministerio público Luz Zamudio Soto, mientras que en esta ocasión la defensa del presunto feminicida se conformó por cinco abogados que intervinieron en el desarrollo de la audiencia, siendo Jesús Medina considerado el abogado defensor en común del imputado.

Desde el inicio la tensión permeaba en la sala y fue antes de que la fiscalía presentara al primer testigo cuando uno de los nuevos abogados que se integraron a la defensa le argumentó al juez su inconformidad y los fundamentos para que no se admitiera a un testigo que hablaría sobre un dictamen pericial.

«Señor juez hay un testigo con un dictamen pericial ilícito, el cual muestra una conversación entre dos personas (Diego y Jessica), y fue obtenido de forma ilegal(…)se pretende hacer uso de esa grabación, la cual violenta los derechos humanos de mi representado», dijo el abogado defensor con un tono de voz elevado y enérgico, al mismo tiempo que se solicitaba excluir la prueba pero el juez se negó.

En esta ocasión se esperaba que la fiscalía presentara a cuatro testigos que brindarían información relevante para el caso, sin embargo solo se lograron presentar dos de ellos, pues el número de objeciones que se realizaron por parte de la defensa fueron tantas que lograron dilatar una vez más el juicio. Y es que este día los abogados defensores intentaron agotar todos los recursos para que el juez desestimara los testimonios, llegando a protagonizar discusiones con su señoría e intentar confundir a los testigos el mayor número de veces que les fueron posibles al realizar sus interrogatorios, «seguiremos objetando el número de veces que sea necesario», dijo un abogado de la defensa.

Testigos 

Adrián Martín González Villaseñor (hermano mayor de Jessica González).

Adrián fue la última persona de la familia González Villaseñor quien vio a la victima con vida el pasado 21 de septiembre del 2020. El hermano mayor de Jessica ingresó al estrado frente a su señoría portando una playera de color negro, la cual combinaba perfectamente con la mirada triste que reflejaba el luto en sus ojos, sin embargo su cuerpo y sus movimientos corporales, así como su tono de voz, revelaban el coraje y el hartazgo que le provocaba ver a quien hasta el momento es el presunto feminicida de su hermana menor.

¡LE QUITARON LA VIDA A MI HERMANA!

Fue lo que respondió Adrián con un tono de voz firme pero a la vez entre quebrado al ser cuestionado por la FGE sobre el motivo de su presencia en la sala de oralidad. Durante el interrogatorio por parte de la fiscalía Adrián aseguró que se encontraba en la sala de su casa el día que su hermana salió de casa para ya nuca más volver, dijo que Jessica se despidió sin decirle a donde ni con quién iba; además de brindar datos que revelaron detalles de las prendas con las que fue vista por última vez.

Durante el testimonio se reveló el número telefónico de la victima, al cual se le llamó en repetidas ocasiones pero ella nunca respondió, pues mandaba a buzón. Además aseguró que fue hasta el 23 de septiembre del 2020 cuando Adrián volvió a ver aquel bolso grande de color rosa, un pantalón negro, las lleves con un listón y una cartera de color negro que le pertenecían a su hermana menor, aclarando que todos los objetos se encontraban muy sucios.

«ESTABA ,MUY FEA, TODA GOLPEADA, TODA SANGRIENTA DE LA CARA», DIJO El mayor de los hermanos González Villaseñor AL SER CUESTIONADO SOBRE EL DÍA QUE RECONOCÍO EL CUERPO DE SU HERMANA MENOR, AL MISMO TIEMPO QUE SE LE INTENTABA QUEBRAR LA VOZ.

Mientras se desarrollaban las preguntas de la fiscalía, la defensa realizó más de quince intentos de objeción, mismas que fueron denegadas por el juez Ariel Montoya, lo cual provocó una discusión entre un abogado de la defensa y su señoría. A lo que finalizó de forma enérgica diciendo que sería el quien determine lo que procede y se debe efectuar y no los abogados, recodándole a la defensa que no pueden ejercer dialogo, sino únicamente acatar las indicaciones en caso de no darles la razón en las objeciones.

Dentro del testimonio Adrián dijo que Jessica llevaba un suéter de color café cruzado mientras señalaba en su cuerpo como estaba el corte del mismo, además de decir que no tenía mangas pero con sus manos simulaba dibujar unas mangas a tres cuartos en sus propios brazos, fue de ahí donde la defensa en su interrogatorio se tomó para intentar confundirlo, pues este tenía que asegurar si tenía mangas o no. Posteriormente fue cuestionado sobre si las pertenencias de su hermana estaban adentro o afuera del bolso cuando fue a reconocerlas, argumento que también se intentó usar para confundir al testigo pero no se logró, pues este recordó como fue que se le mostraron en las instalaciones de la fiscalía.

Finalmente el hermano mayor de Jessica culminó con su testimonio y el juez le permitió bajar del estrado.

Testigo #2

Aaron (amigo de Jessica y conocido de Diego Urik)

Un joven de tez clara y cabello castaño ingresó a la sala con la mirada cabizbaja y una postura introvertida, vistiendo una camisa de manga larga a cuadros azules y blancos. «Estoy aquí porque me llamaron a testificar con un documento de la fiscalía por la desaparición de Jessica», respondió Aaron al ser cuestionado sobre su presencia ante el juez.

Con la voz baja y con una actitud corporal nerviosa e incomoda, el testigo aseguró que el pasado 19 de septiembre del 2020 se encontró con Jessica y una amiga de ella en una fiesta que se llevó a cabo en una quinta que se encuentra en la salida a Pátzcuaro, lugar al que la victima habría llegado en Uber. Aseguró que fue en su vehículo particular en el que llevó a Jessica a su casa aproximadamente a las 3:30 de la madrugada del 20 de septiembre del 2020.

«La conocía apenas hacía unos tres meses», dijo Aaron luego de asegurar que solo había salido en esa ocasión con ella, pero sin embargo la consideraba su amiga. Al ser cuestionado sobre su actuar al enterarse de la desaparición, este dijo que fue su amiga quien le informó vía WhatsApp y que solo compartió la alerta en sus redes sociales; acción que argumentó bajando la cabeza como si menospreciara su actuar al enterarse del tema. 

Durante los interrogatorios se logró saber que Aaron conocía a Diego Urik. «Lo conocí en unos XV años hace como unos cinco años pero solo sabía que se llamaba Diego», aseguró luego de preguntarle si tenía una amistad con el imputado. «Su nombre completo lo conocí por los medios de comunicación, porque de eso hablaban pero solo es mi conocido», dijo el testigo al mismo tiempo que se le solicitaba que elevara su tono de voz para ser escuchado con claridad.

Sin embargo, Aaron había emitido respuestas donde aseguraba que no conocía a Diego, para posteriormente decir que si lo conocía pero solo de saludo, lo cual fue utilizado por la defensa para intentar desestimar el testimonio. En un intento de la fiscalía por dejar claro el testimonio realizaron una segunda ronda de preguntas, las cuales en un intento por ser más claras fueron motivo para que la defensa realizará un mayor número de objeciones nuevamente, hasta llegar al momento en el que un abogado de la defensa logró exaltarse.

¡OBJECIÓN SEÑOR JUEZ!, «le hace preguntas que le ataladran su cabezita para que le de ciertas respuestas», DIJO LA DEFENSA MIENTRAS SEÑALABA SU PROPIA CABEZA CON RUDEZA Y UN HARTAZGO NOTORIO CON EL INTERROGATORIO QUE EFECTUABA AL TESTIGO LA FISCALÍA.

Finalmente Aaron bajó del estrado para incorporarse al publico.

Faltando siete minutos para las 16:00 horas, el juez preguntó a la fiscalía si el siguiente testigo tendría argumentos que se pasaran del tiempo estimado de la audiencia, a lo que al fiscalía respondió que si. Motivo por el cual su señoría propuso los días 1 y 11 de julio a las 13:30 horas, anticipando que consideraría que la siguiente audiencia se efectuara de 9:00 a las 15:00 horas, a lo que la defensa se opuso e intervino argumentando que es una jornada agotadora para un humano, sin embargo la madre de Jessica, Verónica Villaseñor tomó la palabra y le dijo directamente al juez lo siguiente:

«Levo un año y nueve meses esperando, todo esto es agotador, qué más da que 9 o 4 horas», dijo Verónica con un tono de voz elevado pero al mismo tiempo cansado.

Finalmente el juez dio por terminada la audiencia y los dos elementos de la policial procesal procedieron a esposar y custodiar al presunto feminicida, Diego Urik quien no volteó el rostro hacia el público, por lo que su padre le levantó la mano diciéndole «bye hijo» con un tono de voz cabizbajo. 

Percepción personal durante la audiencia.

(Opinión y sentir de quien escribe).

La presencia de cinco abogados imponentes en la defensa logró hacer que se percibiera un ambiente tenso en la sala, su presencia logró ocupar toda la mesa de trabajo, por lo que Diego tuvo que sentarse atrás de sus abogados defensores, así tal cual, como si lo estuviesen protegiendo. Pues su postura corporal se percibía descansada y cómoda al escuchar los testimonios.

Con la cabeza girada hacia donde se encontraban los testigos, Diego escuchaba atento el desarrollo de la audiencia. Parecía como si estuviese mirando a los ojos a los testigos. Incluso me atrevo a decir que Adrián, hermano mayor de Jessica González y Diego Urik lograron establecen contacto visual durante la mayor parte de su testimonio, lo cual lograba permear aun más un ambiente pesado.

En el transcurso de la audiencia el padre del imputado en esta ocasión logró mantener un poco más la calma, sin embargo cambió de lugar y de estar en la fila de en frente, la cual quedaba justo atrás de su hijo decidió presenciar los testimonios desde la última banca. El nerviosismo y la tensión se notaba en su rostro y en sus movimientos corporales, pues en repetidas ocasiones manipulaba su cubrebocas, incluso en algunas de ellas hasta se lo llegó a quitar, era como si no alcanzara a respirar, como si le faltara el aire.

El padre de Diego abandonó la sala por voluntad propia en una ocasión, esto luego de que un guardia procesal le llamara la atención con la mirada y una seña por la forma en la que portaba su cubrebocas, sin embargo, minutos después se volvió a incorporar a la sala con un semblante más relajado.

Por un lado se percibía una familia unida, madre, padre y hermanos de una joven que fue asesinada hace más de 1 año 9 meses y que fue localizada con múltiples golpes en su cuerpo, una familia que pide justicia y que demuestra su hartazgo con las leyes cada vez que salen de una audiencia, sin embargo tienen la fortaleza y la postura de decir que van a seguir exigiendo justicia hasta el final.

Mientras que por otra parte se encuentra un imputado que a simple vista se observa cuidado y preservando su estatus social con ropa de marca. Acompañado en cada audiencia por su padre, un hombre que se deja ver cansado, desesperado, nervioso y tenso.