Seguro te ha tocado estar en una situación donde alguien te gusta y por más intentos, esfuerzos, coqueteos e indirectas (directas) que le haces, aquella persona simplemente no te pela o sólo “te da largas”.
Llegado un momento, será necesario rendirse, pues lamentamos decir que aquí no aplica la famosa máxima de “el que persevera alcanza”. No, las relaciones no funcionan así. Pero quizá te preguntes: ¿por qué voy a desistir si “la esperanza es lo último que muere”?. Para responderte, aquí te damos 7 buenas razones para hacerlo y aprender a soltar:
1) Desperdicias ánimos y buen humor. Tantas horas dedicadas a agradarle, a estar de buenas frente a él o ella, e incluso todo el tiempo que gastas al pensar en bromas o chistes para agradarle. No servirán de nada si desde el inicio no te dio muestras de interés.
2) Te valoras poco. Si intentas demasiado, al punto de hacer cosas que nunca habrías querido hacer, que te generan incomodidad o que significan sacrificios de tu bienestar, sólo es una falta de respeto a tu propia integridad. ¡No vale la pena!
3) Si en verdad le gustaras, ya lo sabrías. Es cierto que hay veces donde se pueden malinterpretar las señales pero, seamos sinceros: cuando le gustas a alguien que corresponde a tus muestras de interés, es imposible no darse cuenta. Y si esto no sucede, sólo significa algo: no le atraes.
4) “Mejor solo que mal acompañado”. Hazle caso a este famoso dicho. Siempre será más productivo y respetable para tu tiempo y tus esfuerzos estar solo y disfrutarlo, que en compañía de alguien que no tiene ganas de estar allí. ¡Valórate!
5) Te detiene de otras posibles opciones. Al dedicar tus energías y concentración a una persona que no te corresponde, inevitablemente pasarás por alto nuevas y mejores oportunidades. Quizá haya alguien que trata de llamar tu atención y tú ni te enteras.
6) Caes en la frustración. Tantos rechazos y negativas interfieren en tu estado de ánimo incluso a niveles donde ni te das cuenta. Y por lo tanto, es probable que la frustración se adueñe de ti y se traslade a otros momentos de tu día y de tu vida.
7) Te drena la energía. En resumen, la suma de estos factores mencionados, termina por drenar tus energías vitales. Eso no sólo resulta contraproducente en tu estado de ánimo sino que, depende la profundidad, podrías incluso abrir la puerta a problemas emocionales como depresión y ansiedad.
¿Te encuentras o te has encontrado en esta situación? ¡Cuéntanos cómo la has solucionado!




































