Morelia, Michoacán.— Un magistrado en Morelia confirmó la sentencia de 50 años de prisión contra Diego Urik Mañon Melgoza por el feminicidio de la joven maestra Jessica González Villaseñor, ocurrido en septiembre de 2020, pese a la apelación interpuesta por la defensa del sentenciado.
De acuerdo con un comunicado del Poder Judicial de Michoacán, el magistrado Manuel Padilla Téllez, integrante de la Segunda Sala Unitaria en Materia Penal Región Morelia, emitió una nueva resolución tras la intervención de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), que aceptó el recurso “Amigo de la Corte” promovido por la familia de la víctima para evitar la reducción de la pena.
Con esta resolución, se restablece la condena máxima de 50 años de prisión, luego de que en noviembre de 2023 el magistrado Gilberto Bibriesca redujera la sentencia a 42 años, argumentando la posibilidad de reinserción social del responsable. La pena deberá computarse a partir del 30 de septiembre de 2020, fecha en la que Diego Urik fue detenido.
Además de la condena privativa de la libertad, el sentenciado tendrá suspendidos sus derechos políticos y deberá pagar una reparación del daño a las víctimas indirectas por un monto de un millón 246 mil 986.40 pesos, correspondiente a indemnización y gastos mortuorios. Asimismo, deberá cubrir la reparación del daño moral por las afectaciones psicológicas ocasionadas a los familiares de Jessica, cuyo monto será determinado en la etapa de ejecución de la sentencia.
Cabe recordar que el 15 de febrero de 2023, Diego Urik fue condenado inicialmente a 50 años de cárcel por el juez Ariel Montoya Romero, quien acreditó que el feminicidio se cometió con crueldad, misoginia, alevosía, engaño y brutalidad física. La posterior reducción de la pena generó inconformidad entre los familiares de la víctima, lo que derivó en una serie de recursos legales que finalmente llegaron a la SCJN.
Jessica González Villaseñor fue reportada como desaparecida el 21 de septiembre de 2020 y su cuerpo fue localizado cinco días después en un terreno cercano al fraccionamiento Bosque Monarca, al sur de Morelia. Las investigaciones determinaron que sufrió al menos 31 golpes y que su muerte no fue instantánea, elementos que confirmaron la crueldad del crimen.
La confirmación de la sentencia ha sido considerada por la familia de Jessica como un precedente relevante para evitar la reducción de penas en casos de feminicidio, no solo en Michoacán, sino a nivel nacional.

































