El mezcal era considerado por los aztecas como la bebida llegada del cielo. De acuerdo al mito, un fuerte rayo cayó en un maguey y lo tostó, dando origen a esta peculiar bebida.

Se trata de un destilado con sabor que remite al lujo, excelencia y calidez, que ha conquistado no solo el corazón de esta tierra, sino que pone en alto a la cultura mexicana en el extranjero. Este fermentado del agave o maguey es de origen náhuatl, y tiene una importante tradición en rituales y festines. Además de su orgulloso origen nacional, esta bebida posee muchas propiedades y beneficios para la salud, por eso bien dice el dicho: ¡Para todo mal, mezcal, y para todo bien, también!

Favorece el colesterol.

El mezcal sirve como un fabuloso digestivo, ya que el etanol facilita la vasodilatación, incrementando así la producción de enzimas digestivas como la pepsina (proteína implicada en la digestión), aumentando con ello la producción de enzimas pancreáticas, que se encargan de la digestión de grasas, proteínas y carbohidratos. Por eso, cada que ingieras una comida muy pesada, acompáñala con un mezcal, para que rápido te desinflames y te sientas mejor.

Regula el colesterol y reduce el riesgo de infartos

Según un estudio de la Universidad de Florida, tomar un caballito diario de mezcal ayuda a reducir los niveles de triglicéridos, glucosa y colesterol en la sangre. Igualmente, tiene beneficios para el corazón, pues según este mismo estudio, sirve para erradicar la artropatía coronaria, auxiliando a prevenir infartos.

Reduce los signos de la edad.

Si bien no se trata como tal de un estudio científico, existe la creencia popular entre los productores de mezcal y algunos grupos indígenas, que la gente que toma mezcal todos los días, (un caballito en la mañana y otro después de cada comida) es más longeva.