Hay muchas cosas en esta vida que dan flojera, como salir a la calle en una tarde lluviosa o ir a comer con los suegros justamente el día que hay futbol. Pero pocas cosas dan tanta flojera como realizar un trámite. Cambiar placas, sacar la licencia, renovar el pasaporte, solicitar una constancia de no adeudo, cambiar el domicilio del registro patronal, etcétera. De sólo pensar en realizar cualquiera de esos trámites, cuerpo y mente adquieren un estado de pereza total y una postura de “mejor mañana”.

El hecho de que tantos mexicanos no tengamos todo en regla, es en parte por la facilidad en la que podemos posponer la realización de cualquier trámite como mecanismo de defensa para evitar el calvario burocrático que asumimos como una pérdida de tiempo, y para lo que cualquier cosa parece más importante que ir a hacer fila en una vieja oficina de gobierno con otras 50 personas igual de enfadadas. Que hay que ir a renovar la licencia, voy la siguiente semana ahorita no puedo. Se necesita rectificar las escrituras del predio, otro día porque hoy juega la selección. Hay que sacar un certificado de no adeudo, luego porque parece que va a llover. Cualquier cosa de pronto se vuelve más relevante cuando le pones un trámite al lado.

Esta reticencia que tenemos ante el aparato burocrático no es infundada. Precisamente nos da flojera hacer trámites porque ya hemos alguna vez dedicado una mañana entera intentando conseguir alguna especie de certificación oficial. Para lo cual estuvimos visitando distintas dependencias, numerosas ventanillas, preguntado y consultado requisitos no evidentes, haciendo fila por dos horas para descubrir que te faltaba una copia y comenzar la espera desde el inicio, 50¢ después de ir a la pequeña papelería que siempre existe junto a una oficina de gobierno.

Desafortunadamente, los trámites se deben hacer en algún punto y nos debemos llenar de valor (y tiempo) para enfrentar la vida como adultos y afrontar la espera en los lugares más grises de cualquier ciudad. Por ello, les dejo estas recomendaciones que en lo personal me han ayudado a superar cualquiera de los trámites que he realizado en mi corta existencia:

  1. Mentalízate de que vas a estar sentado (si bien te va) por un periodo mínimo de 4 horas esperando que te atiendan. La espera podría ser menor, y en ese caso, qué bueno; pero si vas preparado a una mayor espera, afrontarás la realidad con más calma.
  2. Deja el día libre. Si vas a realizar un trámite el martes, no agendes absolutamente nada ese día. De por sí la espera es agobiante, se vuelve peor cuando tienes un compromiso en el horizonte. Yo soy de la idea de que en todas las empresas den días asuetos para realizar trámites. Neta, por favor, no mamen.
  3. Saca dos copias de TODA tu documentación. Más vale salir de esa oficina con un juego extra de papeles, que perder dos horas en ir a sacar una copia que te hacía falta y regresar a la fila nuevamente para esperar a ser atendido.
  4. Investiga la documentación. Revisa primero en Internet qué es todo lo que debes de llevar para realizar tu trámite.
  5. Investiga el proceso. El internet te puede decir qué necesitas, pero no te dirá cuál es la dinámica que se maneja al interior de la dependencia. Para ello, no hay nadie mejor que los “polis” que están custodiando la entrada. Ellos son amos y maestros de todo lo que sucede en las dependencias. ¿Cómo sabes si tu trámite se realiza en ventanilla 1, 2 o 4? Pregúntale al poli. ¿Qué fila es la más adecuada? Pregúntale al poli. ¿Llevo toda la documentación necesaria? Pregúntale al poli. ¿Dónde hay una papelería cercana? Pregúntale al poli. ¿Cuál es el mejor lugar para desayunar a la redonda? Pregúntale al poli.
  6. No esperes nada de nadie. Olvídate de la idea de que te van a atender como en el anuncio publicitario donde sale una chava guapa diciendo con una sonrisa “Estamos para servirte”. Todo lo contrario. Imagina al wey más feo, comiéndose una torta en tu cara, platicando de los XV años a los que fue el fin de semana, mientras estás parado en ventanilla buscando su atención. Entiende que él también está hasta la madre de estar ahí y tú no eres otra cosa que la persona 134 que tiene que atender ese día, y el día siguiente, y el día siguiente.

Se respetuoso y amable. De por sí el trámite es una penitencia, no tiene caso que entre ciudadanos lo agravemos por falta de cordialidad. Respeta el orden de atención, cede el asiento a personas mayores, no seas un pinche gandalla, en pocas palabras. Si ves a alguien que tiene dudas, y tú sabes la respuesta, ayúdalo con un poco de orientación. He visto que se obtiene más información y de mejor calidad, de las personas que están en la fila que de los que atienden en ventanilla. Y en caso de que nadie sepa qué procede, pregúntenle al poli.