Minneapolis.— Estados Unidos atraviesa horas de alta tensión social luego del asesinato de Alex Pretti, un enfermero de 37 años y ciudadano estadounidense, quien murió tras ser baleado por agentes del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (ICE) durante una operación antimigratoria en Minneapolis, Minnesota.
El hecho ocurrió la mañana del sábado en el contexto de manifestaciones contra las redadas migratorias ordenadas por el presidente Donald Trump. De acuerdo con videos difundidos en redes sociales, Pretti intentaba proteger a una mujer cuando fue rociado con gas pimienta, derribado y posteriormente abatido a tiros, pese a que testigos aseguran que no representaba una amenaza inmediata.
Pretti trabajaba como enfermero en el Centro Médico de Veteranos (VA) de Minneapolis y, aunque era propietario legal de un arma, sus familiares afirman que no la portaba ni la utilizó durante el incidente. “Era un hombre de bien, un héroe que quería ayudar a los demás”, señalaron sus padres a medios locales.
Protestas masivas y despliegue de la Guardia Nacional
El asesinato desató una ola de indignación en Minneapolis y otras ciudades como Nueva York, Boston, Chicago, Washington D.C. y San Antonio, donde miles de personas salieron a las calles para protestar contra el ICE y lo que califican como un “terrorismo de Estado”.
En Minneapolis se registraron enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad, así como barricadas improvisadas. Ante el incremento de la tensión, el gobernador de Minnesota, Tim Walz, ordenó el despliegue de la Guardia Nacional para contener las movilizaciones.
Los inconformes corearon consignas como “Fuera ICE”, “Detengan el terrorismo de Estado” y “El pueblo unido jamás será vencido”, pese a las bajas temperaturas provocadas por una tormenta invernal.
Reacciones políticas enfrentadas
Walz calificó como “mentiras” la versión del ICE sobre un supuesto acto de autodefensa. En tanto, el alcalde de Minneapolis, Jacob Frey, y la senadora Amy Klobuchar exigieron públicamente la salida de agentes federales del estado.
“Necesitamos a ICE fuera de Minnesota”, afirmó Klobuchar. A esta postura se sumaron figuras como Chuck Schumer y Bernie Sanders, quien denunció que este es el tercer tiroteo de agentes federales en Minneapolis en lo que va del mes.
En contraste, la administración Trump defendió la actuación de los agentes. La secretaria de Seguridad Nacional, Kristi Noem, sostuvo que se trató de un “disturbio violento”, mientras que el asesor presidencial Stephen Miller calificó a Pretti como “terrorista doméstico”.
El propio Trump acusó a autoridades locales de “incitar a la insurrección” y difundió imágenes del arma que, según él, portaba el enfermero.
Miedo, indignación y denuncias de terrorismo de Estado
El caso ha generado una fuerte reacción en la opinión pública y entre figuras culturales como Morgan Freeman, Stephen King y Tom Morello, quienes compararon al ICE con una “Gestapo moderna”.
La periodista Masha Gessen, del New York Times, afirmó en una columna que “el terrorismo de Estado ha llegado a Estados Unidos”, al advertir que las acciones del ICE buscan someter a la población mediante el miedo y la violencia indiscriminada.
El asesinato de Alex Pretti se suma al de Renee Nicole Good, otra ciudadana estadounidense muerta a manos del ICE, lo que ha encendido las alarmas sobre el uso de la fuerza federal en operaciones migratorias dentro del país.
Mientras continúan las investigaciones, las protestas no cesan y la polarización en Estados Unidos se profundiza, en un escenario que diversos analistas califican como uno de los momentos más críticos del actual mandato presidencial.
































