El Congreso de la República de Perú aprobó con 75 votos a favor la destitución del presidente interino, en una decisión que se produce apenas cuatro meses después de haber asumido el cargo y a solo dos meses de celebrarse elecciones nacionales.
La resolución fue tomada por el Congreso de la República del Perú en medio de investigaciones por presunto tráfico de influencias y reuniones no oficiales con empresarios, situación que incrementó la presión política en el país.
Con este movimiento, la nación suma su octavo cambio de mandatario en menos de una década, reflejando la persistente crisis política e institucional que ha marcado los últimos años y que mantiene en incertidumbre el panorama previo a los próximos comicios.
Analistas señalan que la inestabilidad continúa siendo uno de los principales retos para el país, mientras la ciudadanía espera que el proceso electoral ayude a recuperar gobernabilidad y confianza institucional.


































