Conforme envejeces, vives períodos de crisis con diversos cuestionamientos. En ocasiones sientes que vivir es una perdida de tiempo, sin un propósito o dirección, y puedes llegar a sufrir depresiones en las que sólo esperas la hora de morir.
Seguramente conoces o has escuchado de alguien mayor que viva un período en el que se sienta inútil y un estorbo. Por ello, te invito a preguntarte desde ahora: ¿Cómo puedo descubrir y aprovechar las oportunidades que la vejez tiene para crecer personal y espiritualmente? Y: ¿Cómo llego a mi vejez con plenitud?
Para descubrirlo, quiero platicarte sobre un personaje que seguro recuerdas de tus clases de matemáticas: Pitágoras. Quizá desconoces que también era un hermetista, cuya escuela trabajaba en el conocimiento del hombre, del universo y de las leyes que nos rigen. Otros famosos representantes de esta tradición filosófica fueron Ramón Llull y Giordano Bruno.
Pitágoras concebía la idea del universo por medio de los números. Para él, el cero es un huevo y dentro del huevo se encuentra el potencial, el inicio, la primera energía, es decir, todo lo que da origen a la existencia.
Su famoso triángulo pitagórico está conformado por un triángulo con tres cuadrados que se generan de sus respectivos lados, y se ha convertido en una herramienta psicológica para integrar en un mapa diferentes aspectos de la vida con referencia a los tres lenguajes sagrados: astrología, tarot y numerología. Cada lado de sus cuadrados representa 9 años de vida, y cada cuadrado te da una enseñanza distinta. En algunos puntos de los cuadrados se viven fuertes crisis, a los 27, 45 y 54 años. Las crisis siempre asustan, pero si las ves desde otros ángulos, entiendes que te hacen crecer y te sirven para tomar decisiones y, con trabajo interno, puedes superarlas





































