Ya es oficial. Apple por fin ha presentado el iPhone X, el nuevo móvil con el que celebra el décimo aniversario de su primer smartphone. Se trata de la mayor evolución en la historia del iPhone, con el cambio de diseño más drástico con el que se ha atrevido Apple. Así es el iPhone X.
El nuevo iPhone por fin opta por deshacerse de ese obsoleto y anticuado botón Home, reemplazándolo por un panel frontal cubierto por completo por una pantalla OLED de gran resolución, llamada “Super Retina Display”. Su pantalla cuenta con soporte a HDR, Dolby Vision y HDR10.
Este es el cambio más importante en el iPhone X, generación en la que Apple por fin ha adoptado por completo su filosofía de “el contenido es lo primero”. Con una pantalla de 5,8″ que cubre absolutamente todo el frontal del móvil (sin marcos), esto es más cierto que nunca.
Para ello, se han visto en la obligación de crear un nuevo sistema de seguridad que complemente la pérdida del sensor de Touch ID frontal. Su nombre es Face ID y con él es posible desbloquear el móvil usando el escaneo facial, algo que Apple asegura es más seguro que nunca gracias al análisis de la profundidad de imagen (3D) que, sobre papel, impediría que fueran engañados por una fotografía del usuario.

Este año Apple ha hecho algo muy poco común, que es sacar tres teléfonos al mismo tiempo. El más llamativo es el iPhone X, pero no todo el mundo está dispuesto a abrazar una pantalla sin marcos ni botones. El resto de entusiastas de Apple que quieren algo más tradicional tienen el iPhone 8 y 8 Plus.
Ambos terminales son la evolución lógica de los iPhone 6 y 7, tanto en términos de diseño como en prestaciones. Ambos, de hecho, comparten el mismo diseño y tamaños de pantalla (4,7 pulgadas con 1.334 x 750 píxeles para el iPhone 8 y 5 pulgadas a 1.920 x 1.080 píxeles para el 8 Plus) que la anterior generación. Externamente, el aluminio de la cubierta se ha reforzado con un acabado que emula el cristal y que Apple asegura que es un 50% más resistente que la anterior generación.

En el interior, ambos teléfonos llevan el nuevo procesador Apple A11 Bionic, un chip de seis núcleos similar al A10X de los iPad Pro. Dos de los núcleos se activan solo para tareas pesadas, mientras que los otros cuatro van destinados a agilizar tareas cotidianas con una mejora de hasta el 70% respecto al A10. Es un procesador de 64 bits con la mitad de consumo eléctrico que el A10 en las mismas tareas.
El modo retrato se ha mejorado con una serie de modos de iluminación que se pueden alternar antes o después de tomar la foto. A nivel de vídeo, puede grabar en 4K a 60 fotogramas por segundo o a 1080p y 240 FPS
Phil Schiller asegura que tanto las cámaras como los sensores del teléfono se han optimizado para su uso en realidad virtual. La cubierta trasera de cristal tiene otra razón de ser: carga inalámbrica basada en el estándar Qi.






























