La reciente alianza entre Los Viagras y el Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) ha intensificado la violencia en Michoacán, generando una serie de eventos violentos y bloqueos en la región.

Desde la mañana del martes, Los Viagras iniciaron una serie de ataques que incluyeron la quema de vehículos y cierres carreteros en la carretera Apatzingán-Buenavista. Además, lanzaron drones con explosivos contra viviendas y una patrulla de la Policía Municipal, un acto que fue registrado por los residentes en videos.

En respuesta a la violencia, comercios y tiendas en la zona cerraron sus puertas por temor a una expansión de la ofensiva. La presencia del Ejército Mexicano en la región, desplegado como parte de un operativo de seguridad, ha sido directamente atacada por los grupos criminales. Los Viagras intentan obstaculizar este operativo para mantener su control en la región.

Un comando armado, compuesto por varios vehículos blindados, fue interceptado por personal militar en la localidad de Limón de La Luna. El enfrentamiento se extendió por aproximadamente tres horas, causando que muchos residentes huyeran de sus hogares y buscaran refugio en una iglesia en el municipio vecino de Tancítaro.

La alianza entre Los Viagras y el CJNG ha sido confirmada por fuentes de seguridad, quienes revelaron interceptaciones de comunicaciones entre los líderes de ambos grupos criminales. En los mensajes, se observa un refuerzo en su colaboración para combatir al Ejército Mexicano. César Alejandro Sepúlveda Arellano, conocido como «El Botox», uno de los líderes de Los Viagras, ha amenazado con asesinar a personal militar y policial si los operativos continúan.

La violencia en Michoacán ha aumentado notablemente en los últimos días. Este fin de semana, el CJNG, en colaboración con Los Viagras, llevó a cabo un ataque en La Presa, municipio de Coahuayana, donde ocho policías comunitarios fueron asesinados y ocho más resultaron heridos.

Además, la comunidad indígena de San Ángel Zurumucapio, en el municipio de Ziracuaretiro, se levantó en armas contra las extorsiones, secuestros y asesinatos perpetrados por Los Viagras. Los habitantes, cansados de la inseguridad y la extorsión, han decidido defender su territorio colocando barricadas y armándose para protegerse de la organización criminal que también está involucrada en extorsiones a comercios y productores de aguacate y berries.

La situación refleja un creciente desafío en la región, con las comunidades locales y las fuerzas de seguridad enfrentando una violencia exacerbada por la alianza entre dos poderosos grupos criminales.