Las calles Nigromante en sus cruces con Santiago Tapia y Melchor Ocampo, así como toda la calle de Miguel Bernal Jiménez (ubicada entre Santiago Tapia y Eduardo Ruíz), se convertirán en corredores peatonales , en tanto que en la calle Eduardo Ruíz se ejecutarán ciertas adecuaciones en la infraestructura, pero sin impactar en la circulación vial.

Alfonso Martínez Alcázar aseguró que el proyecto se va a implementar de manera gradual, con la intención de evitar mayores afectaciones al tránsito vehicular. Además, que se dará prioridad a las calles más usadas por peatones. Se espera, entonces, que los cambios en rutas de transportes sean mínimos y que la intención principal apunte a embellecer ciertas zonas del Centro Histórico por medio del incentivo en su utilización, el incremento del turismo, y la conducción de la afluencia de transeúntes que registran las inmediaciones de la Catedral hacia otros puntos del Centro Histórico, para llevar el desarrollo y la reactivación económica.

El pasado 16 de noviembre, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) aprobó el proyecto. La espera de ello fue el motivo del atraso en su concreción, sin embargo, la Secretaría de Efectividad e Innovación Gubernamental se activó en esto inmediatamente después de recibir la autorización del INAH.