Según los historiadores, los toritos de petate datan de la época colonial, cuando Vasco de Quiroga, nombrado Primer Obispo de Michoacán, ideó una forma se ofrecer a los indígenas, una festividad alterna a las corridas de toros, a las cuales no tenían acceso y les causaba curiosidad.

Al mismo tiempo, con los toritos lograba llamar la atención de los indígenas purépechas que se resistían a la evangelización.

Foto: Web

Inicialmente, el toro creado por Tata Vasco, era cubierto únicamente de petate y los asistentes bailaban a su alrededor con tambores, trompetas y chirimías, posteriormente, los toritos pasaron a ser de cartón, papel y materiales coloridos, que adornan una cabeza de toro; todo ello se acompaña de la música de la banda de vientos.

En la danza en torno al torito, se observan tres personajes típicos:

Un hombre dentro de una estructura de carrizo, que ondea banderillas de colores; el caporal, que porta una máscara o cara pintada y las maringuías, hombre vestido de mujer.

Foto: El Heraldo de México

En Morelia y diversos municipios como Tarimbaro y Charo son de los más representativos en Michoacán con esta festividad, pues realizan carnavales muy extravagantes, con concursos en los cuales participas cientos de habitantes en compañía de amigos y familiares, para así dar la bienvenida a la Cuaresma.

Sin embargo, este año la tradición se llevó  cabo de forma diferente ante la pandemia por Covid-19 no fue posible salir a las calles a bailar los toritos y quienes decidieron continuar con la tradición lo hicieron de forma virtual.