JORGE TORRES
FUERA DE LUGAR

Si alguien pensó que con el acuerdo nacional PRI-PRD-PAN y con la firma de los tres partidos en el estado con “equipo por Michoacán” tenían media batalla electoral ganada, le invitó a que lo piense dos veces.
Aún con el malestar que esto pudiera ocasionar a los líderes estatales de los tres partidos, les aviso, se les está haciendo bolas el engrudo, pues se olvidaron de un “pequeño inconveniente”: su militancia.
Y es que pareciera que los dirigentes piensan que sus bases no tienen opinión ni voto en las decisiones que se toman,( ellos son los que mandan); o al menos eso pareciera; pero no contaron con municipios “rebeldes” , donde las alianzas “arden” y están tambaleando.
Más de la mitad del los municipios en el estado se encuentran en franca pugna con la imposición de candidaturas comunes, no sólo porque no saben bajo qué esquema ungen a sus candidatos, si no porque tampoco les dejaron opinar en ello.
Bastará con recordar porque Juan Carlos Barragán abandonó el PRD o Miguel Ángel Villegas el PAN, incluso el mismo PRI abandonó la alianza en Morelia; en Huandacareo la situación es la misma, Chavinda, Uruapan y un largo etc. por causas distintas y situaciones particulares, las alianzas se desmoronan o peligran.
Caso representativo el de Tarímbaro donde las bases del PRI, no solo no aceptan la imposición de un ex panista, si no que han brincado a el Comité Estatal y tienen la bendición del Nacional para impulsar al candidato que les representa (alguien debería decirle al Comité Estatal que algo muy mal están haciendo).
En el PRD el horno no está para bollos, toda la dirigencia municipal de Cuitzeo abandonó el partido por la designación de un candidato ajeno y en Puruándiro la militancia está mas que molesta por la imposición de una candidata a la diputación local, esta, aún en funciones por el verde ecologista; ni siquiera fue alianza; dedazo puro y duro.
En el PAN las cosas no son distintas, la militancia inconforme por los acuerdos, mientras los dirigentes se distribuyen a placer pluris y regidurías; revíselas, vera a esposas, hermanos y líderes.
Pareciera que la alianza nació muerta, porque no representa a nada y nadie la reconoce, aunque para quienes toman las decisiones, si se llegan a ganar algunos municipios y diputaciones será más que suficiente.
Es que la ausencia de “actores” propios en cada uno de los partidos ha sido generado por la misma voracidad de los dirigentes, puesto que son ellos quienes están obligados a generar verdaderos “cuadros” que los representen.


































