La Voluntad de Mentir

 

JORGE TORRES                           

FUERA DE LUGAR     

Si algo nos ha dejado claro en el tiempo que lleva en el poder Morena, y corriendo el riesgo de que usted estimado lector sea uno de los 30 millones de personas que ayudaron a que Don Andrés Manuel accediera a la silla presidencial, aún contra toda lógica y a sabiendas que seré vapuleado por una turba de seguidores de hueso colorado, con todas sus ganas de decir: “dónde estabas con Peña” “ponte vitacilina” “Felipe sí sabía” “es culpa del neoliberalismo” y toda esas respuestas que eximen automáticamente a el habitante de Palacio Nacional de cualquier responsabilidad presente o futura, lo dotan de un halo protector anti-cuestionamientos así como lo vuelven inmune a la realidad, se ha vuelto evidente que los “otros datos” son una estrategia  bien estructurada  del ejercicio de mentir.

San Agustín, en su libro Contra la mentira, enumera ocho clases de mentira. La primera es la mentira en la enseñanza de la religión; la segunda, la que no aprovecha a nadie y daña a alguno; la tercera, la que aprovecha a uno dañando a otro; la cuarta es aquella en que se miente únicamente por el placer de mentir y engañar; la quinta es la que se dice por el deseo de agradar; la sexta es aquella que, sin perjudicar a nadie, aprovecha a alguno para asegurar sus bienes de fortuna; la séptima es la que no daña a nadie y aprovecha a alguno para librarse de la muerte; la octava, la que no hace daño a nadie y sirve a alguien como defensa contra la impureza corporal.

 Santo Tomás de Aquino define la mentira como la expresión de aquello contrario al propio pensamiento, es decir, como “locutio contra mentem” (una proferencia lingüística que expresa lo contrario de lo que se piensa en la mente). Por lo tanto, se consideraba que para que se diera la mentira debían concurrir tres elementos: primero, la falsedad material, es decir, la oposición entre la palabra y el pensamiento y no simplemente entre la palabra y la verdad. Segundo:, la falsedad formal, que consiste en la voluntad de decir lo contrario de lo que se piensa, aunque “per accidens” la cosa dicha sea verdadera; de modo que puede mentirse incluso diciendo la verdad sin saberlo; y, tercero, la voluntad de engañar, como sucede en las representaciones teatrales, donde no se trata del propio pensamiento con la intención de inducir a engaño al público, consciente de que se trata de una representación escénica.

Y es Justo en esa tesitura donde usted Señor Presidente, nos ha mentido, de manera sistemática de manera automática, de manera natural, de manera inocente, de maneras descaradas, de maneras cínicas . Mintió en el PRI, mintió en el PRD, miente en MORENA, mintió en Tabasco, mintió en el D.F, mintió en Reforma, miente en Palacio Nacional, mintió con el jetta, mintió con Nico, mintió con sus propiedades, mintió con sus ingresos, mintió en campaña, miente de Presidente, mintió con Texcoco, miente con Santa Lucía, mintió con Pemex, miente con “dos bocas”, mintió con la economía, miente con el bienestar, mintió antes de la pandemia, miente ahora con datos maquillado, mintió con la mafia del poder, mintió con los expresidentes, mintió con la corrupción, mintió con Bejarano, miente con Bartlett, mintió con la libertad de expresión, mintió con los adultos mayores, mintió con el empleo, mintió con los despidos, mintió con la guardia nacional, mintió con el huachicol, mintió con las medicinas,  mintió con no reciclar funcionarios, mintió con el nepotismo, mintió con el amiguisimo, mintió con el compadrazgo, mintió con los “ahorros”, miente con los gastos, mintió con el avión, miente con la rifa, mintió ayer, mintió hoy y quizás mienta mañana, se ha mentido usted y nos ha mentido a todos.

Pensaría en decir que es usted un mitómano o un mentiroso compulsivo pero eso sería hacer lo mismo que hacen sus huestes, eximirse de responsabilidad; así que no Señor Presidente, lo suyo no es patológico ni incontrolable, lo suyo es maquiavélico, usted elige muy bien cuando mentir, como mentir y de qué manera hacerlo, no miente siempre, miente cuando le conviene, miente cuando usted lo calcula, miente cuando lo necesita, no Señor Presidente  usted no está enfermo, usted simple y llanamente  tiene una gran  y profunda voluntad de mentir.

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