CDMX a 20 de septiembre del 2017.- Al igual que en 1985, decenas de civiles se convirtieron ayer en improvisados rescatistas para buscar sobrevivientes entre los escombros, en medio de aplausos cuando conseguían sacar con vida a una persona y el pesar cuando no se lograba llegar hasta las víctimas a tiempo.

En la radio y la televisión se multiplican los reportes de personas no localizadas o de gente atrapada en escombros que envían mensajes por whatsApp a sus familiares.

En Ciudad de México funciona un sistema de alarmas que se activa un minuto antes del sismo, pero periodistas de AFP dijeron que esta vez se escuchó la alarma al mismo tiempo que comenzó a sentirse el temblor toda vez que el epicentro estuvo a menos de 200 km de distancia de la capital. Carlos Mendoza, de 30 años, fue uno de los civiles que ayudó a remover escombros y auxiliar en el rescate de víctimas en uno de los edificios caídos en la colonia Roma. Cubierto de polvo, dijo que llevaba tres horas trabajando y había logrado sacar a dos personas vivas del derrumbe. “Al ver esto, venimos a ayudar. Está fea, muy fea… Es muy triste, alarmante”. “¡Allí hay gente viva atrapada!”, gritaba una mujer señalando a un edificio donde funciona una clínica de medicina alternativa, que colapsó por completo y del que salieron poco a poco tres personas con vida.

México bajo emergencia

El presidente Enrique Peña Nieto, que se encontraba fuera de Ciudad de México, regresó a la capital para coordinar las labores de rescate.

“Se ven imágenes de derrumbes, de varios edificios colapsados (…) Tenemos una emergencia en Ciudad de México”, dijo el mandatario poco antes de aterrizar en un aeropuerto militar de la capital. Una imagen captada desde un helicóptero mostraba como columnas de humo y polvo subía en distintos sectores de la ciudad. Cada uno era un edificio colapsando.

La tragedia se repite, solo que 32 años después

“¡No es posible que haya sido también en 19 de septiembre!”, dice entre sollozos Lucía Solís, que vivió el poderoso sismo de 7.1 grados de ayer en el barrio La Roma, uno de los más destruidos por otro gran terremoto hace exactamente 32 años