Ni contigo ni sin ti

 

Juan Pablo Santos Desarrollo Humano

Seguramente tú que estás leyendo estas líneas conoces a una persona que está o ha estado en una relación de pareja en la que definitivamente ya no puede seguir con esa persona pero tampoco puede quedarse sin ella. A este tipo de vínculo lo llamaremos -ni contigo ni sin ti-.

Cuando hablamos del amor es necesario aclarar algunos mitos que se encuentran alrededor de este sentimiento tan humano que en ocasiones nos hace estar en espacios de crecimiento y plenitud pero también podemos caer en estados de dependencia y resignación.

Desde que éramos pequeños la gran mayoría de nosotros crecimos con la falsa idea del amor latino, esa con la que día a día aprendíamos que la dependencia emocional era un buen puente para consolidar relaciones afectivas, pues a diario escuchábamos mensajes como: “si no te acabas la sopa tu mamá te va a dejar de querer” o “saca buenas calificaciones para que tu papá no se ponga triste”.

Estos aprendizajes los recibimos amorosamente de nuestros padres quienes a su vez los heredaron de sus propios progenitores, sin embargo esto no es justificación para no cuestionarnos si estos modelos de amor son constructivos o más bien fomentan espacios donde la codependencia y la indiferenciación de nuestras necesidades y las de la otra persona pueden crecer y hasta enraizarse.

Ni contigo ni sin ti implica tener una sólida fantasía de dar la vida por la otra persona esperando también que ésta lo haga por nosotros, es como si fuera una especie de pago que ayuda a perpetuar la vida tóxica de este vínculo simbiótico en el que pensamos fielmente que “tu y yo somos uno mismo”

Si estás en una situación similar a la expuesta seguramente te preguntarás ¿cuándo inició todo esto? O ¿en qué momento llegamos a este punto? Probablemente la respuesta sería que todo inició desde el día 01 con señales claras o escondidas que estuvieron presentes todo el tiempo sin embargo en ese momento no teníamos la claridad ni las habilidades personales para identificarlas y tomar una decisión constructiva.

Foto: WEB

En los casos cuando sí las veíamos, en la mayoría de las ocasiones y casi de manera automática nos montábamos en la idea de que con el tiempo estas cambiarían o se irían, o peor aún, llegábamos a pensar que bastaría con nuestra simple presencia para que el o ella se dieran cuenta de sus errores y recapacitaran, ¿pero saben algo? No es verdad. Los procesos de cambio son individuales y requieren de un ingrediente fundamental para que sucedan: voluntad.

Es importante mencionar que un buen amor no causa daño ni dolor pero ojo, esto no significa que no habrá problemas o confrontaciones en la vida de la pareja, ni tampoco que vivirán eternamente en un mundo color de rosa, más bien significa que por muchos conflictos que se susciten ambas partes tendrán la capacidad de poner en un cajón aparte al amor, y podrán proponer soluciones que resuelvan las vicisitudes propias de los vínculos afectuosos.

Cuando queremos a alguien que no es para nosotros ya sea porque tiene un compromiso con otra persona o simple y sencillamente porque no está emocionalmente disponible, es una clara señal de que hemos elegido a una persona equivocada y es necesario darle otra dirección a nuestra ruta emocional.

A veces, el quedarnos en una relación con la falsa idea de ver feliz a la otra persona implica sacrificar nuestra dicha y plenitud, el costo por quedarte en una relación pobre es muy caro. Y hablar de las verdades con la pareja o con uno mismo puede ser un tanto incómodo o doloroso, pero considero que duele más quedarte en la peor de todas las soledades, aquellas que son acompañadas.

El separarnos puede traer como consecuencia caer en un estado melancolía, es decir, vivir con los dos pies anclados al pasado (situación que nos inhabilita para continuar con nuestro camino en el presente) o bien, podemos transitar por algo tan humano como el amor, me refiero a la nostalgia que en términos comunes es ese vaivén de poner un solo pie en el ayer, reconociendo y aceptando que la vida requiere ambas extremidades para continuar caminando en el aquí y en el ahora.

En conclusión, amar demasiado es amar demasiado mal. Y el no poder salir de esta situación requiere de la intervención de personas profesionales ajenas a la relación que nos ayuden a limpiar nuestros propios lentes con los que vemos y vivimos en ese vínculo.

Y recuerda que pase lo que pase, no te abandonarás cuando más te necesitas.

 

Datos de contacto
Informes y citas: 4431786479
Redes sociales: http://@jpablosantosr 
Correo electrónico:[email protected]

 

VIAJuan Pablo Santos
FuenteNOTIUNION
Licenciada en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Interamericana para el Desarrollo (UNID). Directora general de Notiunion.com. Trabajó como coeditora en el periódico Provincia. Presentadora de noticias y conducción en Grupo Marmor para los programas de el "Reportero Changoonguero" y "Conexión".